En verano, 40 minutos de rutina

El repaso escolar diario en vacaciones contribuye a no perder el hábito de estudio – Los adultos pueden desconectar, los niños no deben.

Que un adulto sometido a un estricto régimen de sombrilla, siesta y opíparas comidas sea incapaz de desconectar del trabajo en su mes de vacaciones es una mala noticia. En cambio, que un niño borre de su mente la rutina escolar -máxime, si no ha afianzado sus habilidades de escritura y lectura o no progresa adecuadamente en cursos posteriores- lo es también. Los profesores recomiendan que en sus casi tres meses de descanso dediquen un rato al repaso. El material escolar ofertado hoy resulta apetecible, poco recuerda al tedioso y gris al que se enfrentaron sus padres.